Llevo tiempo queriendo escribir sobre mi conexión con África, pero, nunca he sido muy hábil con las palabras, siempre se me ha hecho mas fácil expresarme por otras vías y no con la palabra. Pero ahí voy, supongo que como todo, sera hasta empezar.

Si algo tengo claro es que fue la danza la que me llevo a África, aunque la danza me ha traído muchas cosas más, ya os iré contando poco a poco. Fue con las danzas africanas que pude experimentar una fuerte conexión con una tierra que en un principio debería ser muy ajena a mi. pero, desde el primer momento que soy consciente de su existencia, puedo decir que conecto mas que con cualquier otra, y muchas veces me pregunto el porque…

Gracias a la danza conocí el amor, y gracias a ese amor y al amor que tengo a la danza vino mi primer viaje a África, Senegal, Casamance. A un pueblito pesquero que se llama Abene. Allí pase mas de dos mese, y desde el primer momento sentí que esa tierra también era mi casa. Era y soy consciente de que soy occidental y blanca, y que con ello cargo con privilegios y prejuicios (este también es otro tema del que mas adelante me gustaría hablar), pero, algo muy dentro de mi sentía que de verdad ese era un lugar muy familiar, un lugar que parecía ya lo había conocido antes.